UNO SE ALIMENTA DE LO COME Y DE LO QUE OYE




Uno se alimenta de lo que come y también de lo que oye. Jesús dijo: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Mateo 4:4). Eso nos dice que también te alimentas de la palabra, de los principios y valores que nos enseña nuestro manual de vida, la Biblia.


Entonces qué pasa si es que no estas escuchando la voz de Dios. ¿Te has puesto a pensar qué oyes? En el día a día podrás escuchar infinidades de cosas, muchas de ellas quizá no las puedes evitar, pero lo que sí puedes es cuidar lo que oyes. Cuida mucho lo que escuchas, hoy en día existen canciones que no edifican nada, están llenas de tristeza, depresión, infidelidad, desamor, etc.


Cuida mucho lo que escuchas en tus conversaciones, los rumores, los chismes, críticas destructivas… son cosas que ensucian tu ser. No permitas ser un recipiente de cosas malas. No olvides que “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Llénate y aliméntate de cosas que suman y transforman tu vida.

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