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EL QUE VIVE AMANDO, INSPIRA AMOR 2



No te aferres a los patrones y sé flexible de no insistir en ellos exigiendo incluso ver cambios en ti. Cambiar los patrones es romper las maldiciones que son todas las cosas que aprendiste, las traes siempre contigo y se las trasladas a otros; son esas reglas con las que te han educado y que son equivocadas muchas veces. Será solo La Palabra la que te dirá en qué estás bien o mal, por ello debes confrontar tus patrones y conductas que traes con la Palabra. Así por ejemplo, tú puedes anhelar tener una casa linda pero si eres un derrochador, no estás listo para vivir en prosperidad. Esos son los patrones que no alinean ni configuran con La Palabra y con la que tienes que cotejar para saber cuáles son buenos o malos patrones, cómo mejorarlas o cambiarlas. Tú eres el responsable de señalar en qué estás bien o mal; y debes ser consciente que tampoco se pueden romper esas maldiciones de forma mágica. La Palabra nos dice que el pecado ya no nos gobierna (Romanos 6:6), pues se trata de cancelar y raer esos viejos hábitos, costumbres y moldes; entonces sabrás cómo en Cristo tendrás libertad. Si no rompes con lo viejo, no tendrás lo nuevo. No puedes parchar un vestido viejo con uno nuevo (Marcos 2:22); ¡Despierta tú que duermes, porque ha llegado tu momento! La Biblia siempre nos hablará de conquistas, logros y triunfos; pero todo ello será posible si rompes con esas cadenas, entonces te alumbrará de tal modo la luz de Dios que, te sacudirás de tu vergüenza y de todo lo que tienes ahí como impedimento (Isaías 60:1). Debemos confiar en el Señor para vivir con luz porque hemos sido llamados para brillar.


Andar en Dios es andar en luz y con nuestros senderos iluminados. No más tinieblas. Si tu corazón está herido como un espejo roto, nunca transmitirás la luz de Dios; si está sucio tampoco podrás iluminar bien a otros y tienes que limpiarlo al igual que tus pensamientos con La Palabra; pero si es como un espejo nuevo, serás como la persona de manos limpias y el corazón puro que podrás mostrar el brillo de Dios. Jesús viene a sanar todo lo que está dañado y todas las marcas que todavía están en tu vida.


Efesios 5:14

Por eso dice: “¡Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo!”

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