EL MEJOR COMUNICADOR NO HABLA MUCHO



Tenemos que aprender a escuchar la voz de Dios y nuestra vida de fe debe estar marcada por la obediencia pues todos anhelamos obedecer a Dios. Lo que sucede es que las personas no hemos aprendido a escuchar o seleccionamos algunas cosas y terminamos desobedeciendo. Para entenderlo mejor, cuántas veces nuestros padres nos han dicho “¿Por qué no me obedeces?” y en el fondo lo que te dijeron fue “¿Por qué no me escuchaste?”


Jesús siempre decía “el que tenga oídos que oiga” y precisamente el escuchar tiene que ver con una actitud. La gente se admiraba de las enseñanzas de Jesús porque estaban prestos a escuchar. En Juan 8:47 dice que los que no pertenecen a Dios no escuchan la Su Palabra y te cierras en tus propias opiniones. Pero en Romanos 10:17 entendemos que la verdadera fe que mueve montañas no es mental sino que viene solo por oír Su Palabra; de ahí que tienes que aprender a escuchar la Palabra de Dios para que tu fe sea verdadera. En Lucas 11:28 ensalza a los escuchan la palabra y la obedecen, entonces la fe es un estilo de vida y no meras conveniencias personales; para conocer la voluntad de Dios hay que aprender a escucharle.


El mejor comunicador no es el que habla mucho y tú te pondrás en sintonía con Dios cuando escuches Su voz. De hecho Jesucristo conocía la fuerza de este sistema igual que a las calles de hoy que te gritan que no vales; por ello en Juan 13:31 nos dice que si venimos de arriba, del cielo, estamos por encima porque hemos recibido de Su Espíritu en abundancia.


Y nosotros vamos a hablar y actuar escuchando Su Voz así como Samuel también se convirtió en un gran profeta porque escuchó a Dios que lo llamó (1 Samuel 3).

¡Tú también, si aprendes a escuchar la voz de Dios, aprenderás a hablar y actuar correctamente!

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