LA BASE PARA VENCER EL PECADO

Cada paso que damos en la vida implica una elección, lo importante no es solo afrontarlas, sino ser conscientes de que se puede ser presa de ellas y sus consecuencias.

Hoy estas en el lugar donde estas por las decisiones que tomaste ayer, de la misma manera, las decisiones que tomes hoy responderán a tu futuro. Quizá hayas escuchado esa frase “No te dejes dominar por el pasado” Sin embargo a fin de tomar conciencia es necesario examinar lo que pasó ayer.

Cuando hablamos de pecado debemos tomar conciencia no solo de mi presente sino de lo hemos pasado y tener el anhelo de salir de esa condición.

Estamos acostumbrados a vincular el pecado solo con lo moral, pecado es también saber hacer las cosas buenas y no las haces. Pecado es tomar decisiones ligeras, pecado es practicar malos hábitos como fumar, los pulmones no están diseñados para contener humo ni el estómago está diseñado para contener tanta cantidad de alcohol; dañar tu organismo es pecado.

Podemos ver en Romanos, el sentir de Pablo en cuanto al pecado:

“Me doy cuenta entonces de que, aunque quiero hacer lo bueno, sólo puedo hacer lo malo. En lo más profundo de mi corazón amo la ley de Dios. Pero también me sucede otra cosa: hay algo dentro de mí, que lucha contra lo que creo que es bueno. Trato de obedecer la ley de Dios, pero me siento como en una cárcel, donde lo único que puedo hacer es pecar. Sinceramente, deseo obedecer la ley de Dios, pero no puedo dejar de pecar porque mi cuerpo es débil para obedecerla. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, que me hace pecar y me separa de Dios?...” Romanos 7:21-25

Pablo nos refiere que hay una lucha contra lo que cree que es bueno. Por más que ama la ley de Dios tiene esa naturaleza pecaminosa que le estorba y le estanca. Todos los creyentes debemos tomar conciencia de que hemos vuelto a nacer, sin embargo, por más que amemos las cosas de Dios, siempre tenemos que tener ese dominio sobre el pecado. Pablo dice ¿Quién me podrá librar de este cuerpo que me hace pecar?, Pues solo Jesucristo nuestro Salvador:

“¿Quién me librará de este cuerpo, que me hace pecar y me separa de Dios? ¡Le doy gracias a Dios, porque sé que Jesucristo me ha librado!” Romanos 7:25

El creyente maduro es consciente de sus errores y debilidades así pasen años siempre tendrá flaquezas. EL creyente maduro afronta los efectos nocivos del pecado poniendo su mirada solo en Jesús. Eso es madurez y la base para salir y vencer el pecado.

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