UN CORAZÓN ALEGRE Y SANO ES LA MEJOR MEDICINA. Parte 1



Comenzamos afirmando categóricamente que ante toda manifestación y secuela de la amargura, la solución divina será siempre la verdadera y definitiva, puesto que las terapias y el resto de alternativas significarán solo un mero paliativo. La amargura es pecado y es crucial que lo reconozcamos pues ninguna ofrenda, sacrificio o servicio generará impacto ante Dios si seguimos viviendo con sus raíces que solo se curan con el poder sanador de Dios. Un corazón alegre y sano es la mejor medicina para curar esta enfermedad y la terapia es el tratamiento divino.


Tomar de la medicina de la santificación es tener una mente amplia al hablar de santidad y no hablar solo de pretender ser perfecto o de un conjunto de ritos y conductas de un estilo de vida religioso; pues por más que conozcas la Biblia, ores y alabes mucho, si no haces lo correcto no pasará nada. Más bien tiene que ver con lo sano, lo saludable y con hacer lo correcto, porque es correcto y se da en el tiempo correcto: eso es sinónimo de tener carácter que te da identidad.


2 Corintios 7:1

Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.

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